
ÉRASE UNA VEZ...
Hace muchos, pero que muuuuchos años, existía un reino muy , pero que muuuuy lejano, como en todos los cuentos, vaya, cuyo rey andaba cavilando como resolver sensatamente el casamiento de su hija, la princesa. Reunió a los sabios para pedirles consejo sobre tal asunto.
- Como sabéis estoy pensando en casar a mi hija y no alcanzo a ver quien seria el pretendiente mas adecuado, porque no solo estoy buscando a mi yerno sino a mi sucesor,
a aquel que será vuestro rey cuando yo desaparezca. Tiene que reunir , sabiduría, equidad, fuerza...y necesito de vuestras artes para no errar en mi elección.
Los sabios deliberaron entre ellos durante 7 días con sus noches, al séptimo día pidieron audiencia al rey para informarle de sus conclusiones. El más anciano de ellos le dijo:
- Hemos estado debatiendo largamente sobre la cuestión que nos planteasteis y al final hemos convenido en que debéis encontrar al ser más fuerte de este mundo , solo así cumpliréis todas vuestras expectativas...
- Estoy de acuerdo con vosotros, pero,¿ qué es lo más fuerte de este mundo?
- También vino a nos esa pregunta, tras profundas meditaciones , hemos acordado que lo más fuerte de este mundo , es el sol, el da luz y calor a toda vida y marca los ciclos de nuestras cosechas, sin el nada seria posible.
Convencido el rey con tales argumentos se dirigió hacia el exterior de su palacio a ofrecerle la mano de su hija a tan insigne candidato.
- Amado Sol, vengo a ofrecerte la mano de mi preciosa hija, pues joya tan delicada merece al más fuerte del mundo como esposo...
- Agradezco tu oferta, y estoy de acuerdo contigo de que tan preciada joya merece al mejor, pero no soy yo...
-¿No?,entonces, ¿quien? -preguntó el asombrado rey...
-No, -respondió el sol- más fuerte que yo, es la nube que se interpone a su antojo entre la tierra y yo privándola de mis benefactores rayos...
El rey decepcionado por su error, pero animado por la respuesta se fue a buscar a la nube.
- Amada nube, vengo a ofrecerte la mano de mi preciosa hija, pues joya tan delicada merece al más fuerte del mundo como pareja...
- Agradezco tu oferta, y estoy de acuerdo contigo de que tan preciada joya merece al mejor, pero no soy yo...
-¿No?,entonces, ¿quien? -preguntó el rey...
- Más fuerte que yo es el viento, el es quien me coloca aquí o allá según su capricho...
El rey decepcionado nuevamente por su error, pero animado por la respuesta se fue a buscar al viento.
- Amado viento, vengo a ofrecerte la mano de mi preciosa hija, pues joya tan delicada merece al más fuerte del mundo como esposo...
- Agradezco tu oferta, y estoy de acuerdo contigo de que tan preciada joya merece al mejor, pero no soy yo al que buscas...
-¿No?,entonces, ¿quien? -preguntó el rey agotado...
- Más fuerte que yo es la pared, que detiene mis embestidas protegiendo todo lo que contiene de mi poder arrasador...
El rey no comprendía nada, cada cosa le remitía a otra, que lejos de arrojar alguna luz a su tarea, parecía complicarla aun más, al menos en este caso , paredes sabia donde encontrar, su palacio era una fortaleza con la fama de ser una de las más infranqueables jamás conocidas.
- Amada pared, vengo a ofrecerte la mano de mi preciosa hija, pues joya tan delicada merece al más fuerte del mundo como pareja...
- Agradezco tu oferta, y estoy de acuerdo contigo de que tan preciada joya merece al mejor, pero no soy yo a quien buscas...
El rey creyó morir, sintió que aquella búsqueda podía convertirse en eterna, de pronto tuvo una idea, incrementaría la oferta al siguiente candidato, cumpliría cualquiera de sus deseos si aceptaba a su hija como esposa, el era un rey poderoso, pocas cosas habría que el no pudiese conseguir para complacer a su posible futuro yerno.
- Entonces,¿ quien es mas fuerte que tu?, construida con la mejor piedra de la región, que llevas más de 1000 años defendiendo mi reino y a sus gentes de los ejércitos más feroces del mundo...
- Más fuerte que yo es un ser diminuto que no solo puede atravesarme sin dificultad, sino que incluso ha hecho de mis entrañas su casa...más fuerte que yo es el ratón...
El rey creyó morir al oír las palabras de aquel viejo muro, un ratón, voy a casar a mi niña con un ratón...y se encaminó a buscar alguno de aquellos repugnantes bichitos, que además detestaba de manera especial y empezó a cuestionarse su absurdo empeño,,,deseando que el ratón le contestará que si , y así descansar de una vez por todas de la pesada carga de su rango. Dirigió certero sus pasos hacia el lugar en que sabía seguro qué encontraría a una de esas bestezuelas, por mucho que blindara las despensas reales, los ratones acababan por saquearlas a su antojo, allí seguro que encontraría por fin a su candidato.
Y así fue, al abrir la puerta descubrió a un pequeño intruso blanco que se entretenía feliz con una mazorca de maíz mirando descarado al soberano...
-Amado ratón, vengo a ofrecerte la mano de mi preciosa hija, pues joya tan delicada merece al más fuerte del mundo como pareja...y después de recorrer todo mi reino en su busca, resulta que estabas justo aquí, en mi real despensa, que será tuya cuando desposes a la princesa...
- No necesito casarme con ninguna princesa para satisfacer mi hambre, de hecho he comido aquí toda mi vida, sin tener que dar cuentas a nadie...no veo la ventaja de tu trato...
Su majestad, no daba crédito a lo que escuchaba, dudaba si aquel ser diminuto sería el ser más fuerte de la tierra, valor y arrojo no le faltaban, pero el tenía un as en la manga, y se decidió a jugarlo.
- El regalo que tengo previsto para mi real yerno, es difícil de rechazar,,,
-¿Cuál es ese regalo?. El ratón pareció interesado por un instante.
- Concederé a mi yerno lo que me pida, haré todo lo que esté en mi mano para complacerle en su mayor deseo...
El ratón lo miró entre asombrado y divertido.
- ¿Le concederás lo que te pida?.¿cualquier cosa?...
-Si está en mi mano , si, todo lo qué me pida. Respondió el rey triunfal, pues daba por hecho que el ratón había sucumbido a sus encantos.
- De acuerdo pues, me casaré con tu hija.
La boda fue una de las más extrañas recordadas por nadie en siglos. Una preciosa joven, riquisimamente ataviada, conducida al altar por un minúsculo ratoncillo blanco, que sobre un cojín de seda portado por un paje ricamente ataviado, parecía más un regalo que un novio al uso.
Acabada la ceremonia y ante todos sus cortesanos y sabios, el rey dijo al ratón:
- La palabra de un rey, es ley de obligado cumplimiento, ¿cuál es tu deseo?...
El ratón que había estado esperado este momento desde que aceptara la oferta del soberano, contesto resuelto:
- No te será difícil cumplir mi deseo, y además no tendrás que gastar ni un real de tu inmensa fortuna ...-El rey estaba encantado con lo que escuchaba, el también llevaba tiempo intrigado por cual sería el deseo del taimado ratón. -...mi deseo es tan solo ser un ratón, soy feliz siendo quien soy...y dejarás a la princesa casarse con aquel a quien su corazón elija, solo eso deseo...ah, y prohibir el uso de trampas para ratones en todo el reino para siempre...
El rey no daba crédito a lo que estaba oyendo, todos sus delirios de grandeza se esfumaron en un tris, por la gracia de un simple ratón , al que ahora veía alejarse en dirección a su real despensa,,,
quizás a terminar de roer la mazorca de maíz que dejó a medias cuando decidió dar una lección a aquel desquiciado rey...
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