
Los días siguientes a la ceremonia me los pasé de acantilado en acantilado como las cabras, esas si que saben elegir los sitios para meditar, el mar por debajo el cielo ahí mismo, tu flotando entre ambos, el viento susurrándote todas las voces del silencio que te atraviesan y se van sin dejar nada porque son solo ruido, un rumor sordo que no te deja oír la música de las esferas, que no necesita oídos para ser sentida,,, lo sabias que son las cabras.
En medio de aquel festival energético una imagen venía a mi mente una y otra vez...aquel paisaje nevado blanquísimo a modo de transparencia venia a fijarse en el azul lienzo del mar, las olas se transformaban en blancos y suaves montículos que la nieve forma en el níveo paisaje glacial, de pronto uno de esos montículos vibraba de vida y era un magnifico y aguerrido ejemplar de oso polar que se alzaba a dos patas husmeando aquella desolación infinitamente blanca, cuando dirigió su hocico hacia donde yo estaba, se paró y me miró fijamente y en sus magníficos ojos negros sentí el agridulce sabor de una despedida, echo a correr por aquella alfombra nevada en dirección contraria a mi, mientras lo veía alejarse, empequeñecer en la distancia...de pronto la escena se quedo fija un instante, el oso apenas era una bolita de algodón al final del cuadro, entonces el paisaje comenzó a discurrir hacia detrás de mí, como cuando vas en tren, yo estático pero avanzando hacia aquella bolita, que tampoco aumentaba su tamaño mientras yo me acercaba, llegué a donde estaba y la pude coger con las manos, el oso se había convertido en un ratón, y lo mas increíble de todo... yo lo tenia en mis manos!, sentía su corazoncito latiendo a mil por hora, el calorcillo de sus blancos pelillos...Dios mío!!!... Pero si yo tengo pánico a las ratas!!!...
En medio de aquel festival energético una imagen venía a mi mente una y otra vez...aquel paisaje nevado blanquísimo a modo de transparencia venia a fijarse en el azul lienzo del mar, las olas se transformaban en blancos y suaves montículos que la nieve forma en el níveo paisaje glacial, de pronto uno de esos montículos vibraba de vida y era un magnifico y aguerrido ejemplar de oso polar que se alzaba a dos patas husmeando aquella desolación infinitamente blanca, cuando dirigió su hocico hacia donde yo estaba, se paró y me miró fijamente y en sus magníficos ojos negros sentí el agridulce sabor de una despedida, echo a correr por aquella alfombra nevada en dirección contraria a mi, mientras lo veía alejarse, empequeñecer en la distancia...de pronto la escena se quedo fija un instante, el oso apenas era una bolita de algodón al final del cuadro, entonces el paisaje comenzó a discurrir hacia detrás de mí, como cuando vas en tren, yo estático pero avanzando hacia aquella bolita, que tampoco aumentaba su tamaño mientras yo me acercaba, llegué a donde estaba y la pude coger con las manos, el oso se había convertido en un ratón, y lo mas increíble de todo... yo lo tenia en mis manos!, sentía su corazoncito latiendo a mil por hora, el calorcillo de sus blancos pelillos...Dios mío!!!... Pero si yo tengo pánico a las ratas!!!...
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